Padre A.Herrera: comentarios al evangelio(jueves 1.10.2016)



Evangelio según san Mateo (7,21.24-27):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Palabra del Señor


Hoy el Señor nos advierte del peligro de  reducir su palabra a un mero objeto de análisis y de discusión, a un entretenimiento más. La Palabra de Dios no se nos da para que opinemos sobre ella, para que adorne nuestras reflexiones, no, su Palabra es palabra de vida, y el hombre debe dejarla fructificar en sí.
Ahora la pregunta a la que no podemos eludir es: ¿en quién tienes puesta tu confianza?¿en el dinero, en el poder, en la seguridad...? Si es así, sábete que tu derrumbamiento será total. Porque solo hay un valor seguro, y ese valor se llama "Dios". Y cuando se construye sobre esta roca firme ni los rayos ni las lluvias, nada ni nadie, la podrá destruir.
!Paz y Bien!

P.Antonio Herrera.

webmaster.

DOMINGO I DE ADVIENTO




Monición de entrada:
Sed todos bienvenidos a la celebración. Comenzamos un nuevo año litúrgico con el Adviento, este tiempo cargado de esperanza que nos ofrece la Iglesia como preparación para celebrar con gozo la Navidad, el nacimiento de nuestro Salvador. En un mundo como el nuestro Dios sigue renovando sus promesas de justicia y llamándonos a alzar nuestras cabezas, porque se acerca nuestra liberación. Adviento quiere ser tiempo de gozo y esperanza, pero también tiempo propicio para cambiar de mentalidad, vivir la conversión y dar frutos de justicia. Es lo que el Señor espera de nosotros. Comenzamos la celebración poniéndonos de pie y recibiendo al Sacerdote y el Leccionario, con la Palabra de Dios, que este año nos acompañará…
Celebremos la Eucaristía con gozo, Dios nos ama.

Acto Penitencial
Sacerdote: Con sinceridad y como signo de aceptación de lo que significa el adviento “cristiano”, pedimos perdón a Dios y a los hermanos por los pecados cometidos y por las veces que hemos apagado la luz de Dios en nuestras vidas:
Ø  Tú, Señor, que nos enseñas tus caminos y nos invitas a marchar por las sendas de la verdad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Ø  Tú, Señor, que nos llamas a vivir en paz y nos conduces hacia un Reino de santidad y de gracia.  CRISTO, TEN PIEDAD.
Ø  Tú, Señor, que nos invitas a estar vigilantes y activos porque nuestra salvación está cerca. SEÑOR, TEN PIEDAD.
Sacerdote: Que el Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda la audacia de transformar nuestra vida y las estructuras en las que vivimos. Por Jesucristo nuestro Señor.


Monición a las lecturas:
Los anuncios de esperanza que los profetas dirigían al pueblo de Israel, hundido y disperso, son anuncios de esperanza que hoy se dirigen a nosotros. Acojamos con gozo la llamada a despertar del sueño y permanecer vigilantes, en la espera del Señor que viene. No se trata de vivir atemorizados. Temerosos no, porque es falta de fe; pero tampoco inconscientes o dormidos. La consigna es “vigilad”. Vigilad porque la verdad y la justicia necesitan ser defendidas; porque la solidaridad como el amor no descansan. Vigilad, para no perder la gracia del encuentro con Dios y los hermanos.



Evangelio de hoy


Lectura del santo Evangelio según San Mateo 24,37-44.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Palabra del Señor
Es de noche, todavía. Lo sabemos muy bien todos los cristianos. Miramos a nuestro alrededor y vemos que sigue trufando la mentira, mientra la verdad pocas veces consigue abrirse paso. Que el mundo sigue moviéndose al compás del consumismo, de la ley del más fuerte, del egoísmo descarado, de la adulación y el enchufe, del afán de subir a costa de quien sea.... Sigue la noche interminable. ¿Será que nunca va a amanecer?  Estos ojos nuestros de carne no lo pueden ver: escudriñan la oscuridad buscando un punto de esperanza y no lo encuentran.
Los cristianos en este tiempo de adviento oímos una voz insistente que nos llama. Estamos seguros de que la noche no ha de ser eterna. Por eso luchamos para que el sueño no nos venza y nos preparamos para la llegada del día pertrechandonos " con las armas de la luz ". Vemos que es preciso vivir de otra manera: " nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria... nada de riñas..."todo eso es de noche y nosotros somos hijos de la luz. ¿Cómo deberá, pues, ser nuestra vida?
Y oímos en el silencio de nuestro corazón la voz que nos dice: ¡Vestíos del Señor Jesucristo! Y nos ponemos manos a la obra. Se trata de que aprendamos a hablar, a pensar, a vivir a la manera de Jesús. La gente se ríe, claro. Y nos llama unas veces cobarde, otras tontos de remate... Pero nosotros seguimos, movidos por la fe. Seguimos ayudando y comprendiendo, compartiendo y perdonando. Sin rendirnos al sueño, ni al cansancio, ni a la fuerza de la corriente. Sin dejar que el miedo nos paralice: miedo al ridículo, a la persecución, al pistoletazo de los enmascarados poderosos de turno...
Ha terminado un año litúrgico. Hoy,  al pasar la página, nos encontramos con un Año Nuevo, limpio aún, donde habremos de escribir, cada día, nuestro pedazo de historia. No lo olvidemos: Somos hijos de la luz " "¡Caminemos a la luz del Señor!"
¡Paz y Bien!
¡Feliz Domingo! 



Oración de los Fieles:

Sacerdote: Haciendo nuestros los gozos y las esperanzas, las tristezas, las angustias, y los deseos de toda la humanidad, se los presentamos a Dios en oración confiada movidos por la confianza de que siempre nos escucha:

1.  Te pedimos que la Iglesia y los creyentes sepan despojarse de los signos que oscurecen el Mensaje de Jesús y acojamos a Jesús, la Luz que viene. ROGUEMOS AL SEÑOR…

2.  Para que la paz y la justicia se hagan realidad en nuestro pueblo y en todo el mundo, y así todas las personas puedan vivir con libertad y dignidad. ROGUEMOS AL SEÑOR…

3.- Tenemos presentes a quienes padecen más duramente la pobreza, la injusticia, la violencia o la discriminación. Para que no pierdan nunca la esperanza, y les ayudemos a superar el desencanto.   ROGUEMOS AL SEÑOR…

4.  Por las personas jóvenes de nuestra Parroquia y movimientos. Para que estén siempre abiertas a Dios que viene, y escuchen su llamada a consagrar la vida entera al servicio del Evangelio. ROGUEMOS AL SEÑOR…

5. Por quienes formamos parte de esta Comunidad cristiana Parroquial. Para que, abiertos al Adviento, sigamos creciendo en renovación, en coherencia y en fidelidad al Evangelio. ROGUEMOS AL SEÑOR…

Sacerdote: Padre nuestro, escucha la plegaria de tu pueblo y no permitas que nos desviemos de tu camino, para que vivamos siempre en vela, aguardando la venida de tu Hijo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

Monitor: Al comenzar el nuevo Año Litúrgico, vamos a bendecir esta corona, con la que inauguramos el Tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la Luz del mundo. El color verde de hoy significa la vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera vida. Con el gesto de encender cada domingo un nuevo cirio, queremos reflejar nuestra progresiva preparación para recibir la luz de la Navidad. Encendemos su primer cirio.



Sacerdote: Escucha, Padre bueno, nuestras súplicas. Bendice (+) esta corona de adviento y, al bendecirla, bendícenos también a nosotros como Comunidad Parroquial. Danos tu paz, tu amor, tu unidad. No nos dejes caer en el pecado que nos aparta de ti, antes bien ayúdanos a preparar la venida de tu Hijo, Jesucristo, luz del mundo, para que ilumine nuestra vida y nos guíe por el camino de la verdad y el bien. (Se rocía la corona con agua bendita).

Encendemos Señor, esta luz, para salir al encuentro del Amigo que ya viene.


Monición de despedida:

Hemos estrenado el Adviento. Hemos estrenado la esperanza. Que estrenemos ahora ese hombre nuevo revestido de Cristo: entonces seremos cristianos de verdad.. Recibamos la Bendición del Señor y vayamos a vivir fuera lo que hemos celebrado aquí en la Eucaristía.

P.Antonio Herrera.

webmaster. 


Padre Antonio Herrera:comentarios al Evangelio(sábado 26.11.2016)




Evangelio según san Lucas (21,34-36):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».
Palabra del Señor


"Estad despiertos". Esta es la orden que cierra el año litúrgico. Y mañana empezaremos el tiempo de adviento con la misma invitación: "velad".
La fe nos necesita despiertos para no sucumbir al sueño ni a la ensoñación. Tenemos que estar siempre atentos preparando activamente nuestro camino. Sin desfallecer pero también sin temor para poder afrontar cada día el combate de la vida. No caigamos en las trampas fáciles que nos pone la vida: el placer, el poder, el tener, pues terminará embotada nuestra mente y nuestro corazón.
Dios nos quiere siempre en guardia, la fe es eso lucha porque siempre venza el amor, el perdón y la paz.

!Paz y Bien!

P.A.Herrera
webmaster.

Padre Antonio Herrera:comentarios al Evangelio(miércoles 23.11.2016)



Evangelio según san Lucas (21,12-19):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».
Palabra del Señor


Los inicios de la Iglesia no fueron fáciles, ser cristiano se consideraba una amenaza para el sistema reinante. La persecución, el martirio y la muerte estaban al orden del día. Sin duda, la venida de Jesús no ha dejado a nadie indiferente, ha sido como un faro que ilumina el desarrollo de la historia.
Así el evangelio de Lucas pone en boca de Jesús unas palabras que quieren fortalecer a los cristianos en su vida diaria apelando a la esperanza:"Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
¿Cómo vivir sin esperanza? La esperanza es el resorte de la vida y, cuando ésta no se ve sostenida por una esperanza, se debilita y se viene abajo.
Hemos recibido la esperanza para que ésta nos ilumine y nos haga luchar todos los días por la dignidad de las personas y para hacer resplandecer toda la belleza y grandeza que tiene este mundo.
¿Cómo andas de esperanza?
!Paz y Bien!

P.A.Herrera.
webmaster.
 

DOMINGO XXXIV DEL T.ORDINARIO





Monición de entrada:


Sed todos bienvenidos, queridos hermanos y hermanas, a la celebración de este último Domingo del Tiempo Ordinario. El próximo Domingo iniciamos el Adviento y con ello un nuevo ciclo y año litúrgico, el A. Hoy vamos a celebrar la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que también se conoce como el Día de Cristo Rey. Jesús nos quiere contar que la única manera de ser un auténtico Rey es poniéndose al servicio de los demás. Una verdadera novedad en el mundo en que vivimos. Y eso le llevó a la muerte en la cruz, que Él convirtió en trono de Amor y de Misericordia. Nuestro Maestro, Jesús de Nazaret, nos recuerda que cada uno de nosotros podemos convertirnos en verdaderos ciudadanos de su Reino, si nos ponemos al servicio del prójimo, sobre todo de aquellos más débiles y pobres… Celebremos la Eucaristía con gozo, Dios nos ama.



Acto Penitencial

Sacerdote: Jesús ha venido a buscar a los pecadores. Siempre le ha gustado su compañía. Por eso, nosotros nos reconocemos pecadores y pedimos perdón:

Ø  Tú, Señor, que nos conduces hacia un Reino de verdad y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Ø  Tú, Señor, que nos conduces hacia un Reino de santidad y de gracia.  CRISTO, TEN PIEDAD.

Ø  Tú, Señor, que nos conduces hacia un Reino de justicia, de amor y de paz.  SEÑOR, TEN PIEDAD.

Sacerdote: Que el Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda la audacia de transformar nuestra vida y las estructuras en las que vivimos. Por Jesucristo nuestro Señor.



Monición a las lecturas:



Las lecturas de hoy, nos ayudan a descubrir que el auténtico y único reino es el que proclamó tantas veces Jesús, y que Él mismo vivió: el Reino del amor a Dios y a todos sin distinción, el servicio, la misericordia, el perdón y el compromiso de anunciar la Buena Noticia con nuestra palabas y con la vida.

 Evangelio según san Lucas (23,35-43):
En aquel tiempo, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo:
«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:
«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
Había también por encima de él un letrero:
«Este es el rey de los judíos».
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:
«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha hecho nada malo».
Y decía:
«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
Jesús le dijo:
«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».
Palabra del Señor



Hay algo que choca en esta fiesta de Cristo Rey, ¡se nos presenta un Cristo-Rey muriendo en una cruz! ¿Que pasa aquí?¿De qué extraña manera ha querido  el Padre que reine su Hijo?
SIN ARMAS. No ha querido que Jesús, al entrar en la lucha de los hombres, venga  a fortalecer a una parte para que venza la otra, un reino de fuerza, de imposición, de violencia. Jesús quiere reinar, sí, pero dentro de cada uno de nosotros y sólo cuando libremente le hayamos abierto las puertas.
SIN MUROS. Tampoco ha querido Jesús ser  piedra que separa, muro para aislar a los puros, a los escogidos del resto de una humanidad que ya se da por perdida.
Su reino es como una red que incluye toda clase de peces, buenos y malos. No le va a Jesús eso de escoger  un pequeño rebaño y de abandonar el resto, prefiere dejar en el apriscos a las ovejas que ya están razonablemente "seguras" y echarse al monte en busca de las que faltan.
SE HIZO PUENTE. A Dios le encanta el invento de los puentes. Los usó siempre para unir al cielo con la tierra, para hablar a los hombres por medio de los profetas, para recibir las oraciones de su pueblo a través de "pontífices ". Tanto le gustó, que acabó haciendo puente a su Hijo: permitió que, clavado en la cruz pagase con su vida las culpas de unos contra los otros, y de todos contra Él. Al fin y al cabo, ¿qué es la cruz, sino un puente que une la derecha con la izquierda? Sobre todo cuando el que está clavado en ella ama a rojos y a verdes a moros y a cristianos...
Cristo Reina, sí. Pero de esa manera: la cruz como trono, una jofaina y una palangana como cetro y una toalla como manto real. Así reina Dios, SIRVIENDO. Y así, y no de otra manera, nos quiere ver Dios a nosotros sus hijos, sirviéndonos los unos a los otros.
 ¿Cuándo nos convenceremos quienes le seguimos, de que hacen falta menos armas, menos muros, y más puentes?
!Viva Cristo Rey!
!Paz y Bien!





Oración de los Fieles:



Sacerdote: Tú eres el Dios de la vida porque eres un Dios Amor, misericordia y acogida maternal; movidos por la confianza de que siempre nos escuchas, te pedimos:



1.  Jesucristo es el Rey del Universo; es el Rey de todos aunque su trono sea una cruz y su corona unas espinas. Para que la Iglesia y los creyentes sepan despojarse de los signos que oscurecen el Mensaje de Jesús.  ROGUEMOS AL SEÑOR…



2.  Para que la fuerza del amor, del perdón y de la solidaridad supere al odio, la venganza y la indiferencia. ROGUEMOS AL SEÑOR…



3.- El reino de Jesús es un reino de paz, de justicia y de verdad y, está dentro de nosotros. Por nuestra comunidad parroquial, para que, como seguidores de Jesús, descubramos que nuestra identidad y razón de ser está en el servicio a los hermanos más desfavorecidos.  ROGUEMOS AL SEÑOR…



4.  La posesión plena de este reino se alcanza cuando se actúa con compasión y amor. Para que el amor, la fraternidad y la acogida, sean el estilo de vida en la familia, en el trabajo, en la sociedad y en la Iglesia. ROGUEMOS AL SEÑOR…



5. Hemos escuchado decir a Jesús: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Por quienes más sufren el abandono, la soledad, la sinrazón y la violencia, para que se ven liberados de esa esclavitud.  ROGUEMOS AL SEÑOR…



Sacerdote: Te damos gracias, Padre, por enviarnos a tu Hijo, para que tuviéramos vida más abundante. Anímanos y ayúdanos a seguir por el mismo camino y escucha nuestras oraciones; que seamos agradables a tus ojos y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Monición de despedida:



Salgamos felices del templo… porque Cristo ha reinado en nuestros corazones. Vamos a iniciar el Domingo siguiente el Adviento que es el tiempo de espera para la llegada del Niño Jesús a Belén. Tiempo de alegría, esperanza y solidaridad con el que, poco a poco, se construye el Reino de Dios. Recibamos la Bendición del Señor.

P.Antonio Herrera.
webmaster.

Padre Antonio Herrera:comentarios al Evangelio(sábado 19.11.2016)



Evangelio según san Lucas (20,27-40):
En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
Intervinieron unos escribas:
«Bien dicho, Maestro».
Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor


Otra polémica con Jesús, en esta ocasión sobre la vida y la muerte. Para los judíos todo gira en torno a la muerte. Es ella la que determina las decisiones y fija las reglas. Pero Jesús da un giro radical: !es la Vida el motor de nuestra vida! Sí, sentimos pasión por la vida; somos gente viva, !muy viva!  Y si creemos en la vida, es porque experimentamos que la resurrección de Jesús es el secreto luminoso del mundo: Dios es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de los vivientes. Por eso amamos la vida. Porque ya nuestro corazón ha pasado a la otra orilla, con Cristo Resucitado. En Él somos vencedores de las fuerzas de la muerte, aunque éstas nos sigan acosando. Gracias a nuestra experiencia pascual, el mundo sabe lo que ni siquiera se atrevió realmente a imaginar: la muerte es "contra natura".
!Paz y Bien!
P.A.Herrera.
webmaster.